La prohibición de los toros en Francia será debatida en noviembre en la Asamblea Nacional Francesa

Promovida por el diputado parisino anti especista, Aymeric Caron y apoyada por la France Insoumise (el Podemos francés) y los Verdes, esta proposición de ley será debatida en el nicho parlamentario del que dispone cada grupo en función de su representatividad. Al frente de la defensa de los toros y de los aficionados están la Unión de Ciudades Taurinas Francesas cuyos alcaldes están todos muy involucrados en el tema, y el Observatorio Nacional de las Culturas Taurinas.

Según explica André Viard, presidente del Observatorio de las Culturas Taurinas y coordinador de la UVTF, «es la primera vez que un proyecto similar llegará a ser debatido, puesto que anteriormente sólo tuvimos que bloquear enmiendas introducidas dentro de proyectos generales, como lo fueron la ley del bienestar animal (2019) o la ley sobre el maltrato (2021). De alguna manera, si queremos ver el lado positivo de esta iniciativa que se presenta como la madre de las batallas de la afición francesa, tenemos con ella la oportunidad de derrotar para rato al anti especismo radical representado en la asamblea nacional por el diputado Caron, y que tanto daño ha hecho ya en otros sectores de actividad, como los circos, las cazas tradicionales o los parques acuáticos. Sin embargo no será fácil. LFI y los Verdes disponen de 95 diputados que se toman muy en serio este proyecto porque les permite vestir la piel del cordero, y a los que hay que añadir diputados de otros grupos que ven en los toros una « barbarie inmoral » con la que hay que acabar.

Sobre el terreno del pathos y de la emoción tenemos todas las de perder puesto que los toros sólo existen en 56 ciudades y pueblos, de los 36.000 que hay en Francia y que, según las encuestas de los animalistas, el 80% de la población estaría a favor de la prohibición.

Desde que las últimas elecciones legislativas de junio dieron una mayoría relativa al Presidente Macron, existe cierta inestabilidad en la Asamblea Nacional donde ha habido alianzas puntuales entre partidos generalmente enfrentados como pueden ser los extremos. Para no ser víctimas de una alianza similar en torno a la sensibilidad animalista y al buenismo, hemos empezado a trabajar al día siguiente de las elecciones. Asimismo se estableció contactos con la Presidencia de la República, con la Primera Ministra y la Ministra de Cultura, y se mandó a todos los parlamentarios – diputados y senadores – un informe muy completo relativo a la importancia antropológica, histórica, social, económica, política y ecológica de la cultura taurina, así como a su inviolabilidad manifiesta de cara al marco jurídico é institucional.

Nuestra ventaja es que, a la diferencia de enmiendas anteriores que podían reunir una mayoría por ser bastante transversales entre todos los partidos, aquí se trata de un ataque claramente político cuyo objetivo real es de fracturar aún más la sociedad, erigiendo como chivo expiatorio a una comunidad respetable para borrar una de las culturas ancestrales más arraigada en Francia, puesto que tenemos fiestas taurinas, informales, documentadas desde en año 1289 (encierros en Bayona), sin hablar de las tauromaquias más antiguas documentadas también en los anfiteatros galorromanos desde el siglo I, en Arles y Béziers entre otros.

Nos encontramos frente a un ataque típico del wokismo desconstruccionista que tiende a aniquilar todos los particularismos culturales para imponer su visión globalista de la sociedad: el diputado Caron es un talibán caricatural del antiespecismo y tanto LFI como los Verdes no pierden una oportunidad de provocar enfrentamientos entre grupos humanos. Solo durante este verano, pidieron prohibir las piscinas, las barbacoas, las planchas, los vuelos privados… para salvar el planeta. Y obviamente están en contra de la energía nuclear y piden la reapertura de las centrales de carbón. Se trata de una nueva Inquisición cuyo Torquemada-Caron fue elegido diputado en uno de los barrios más cosmopolita de París donde abundan todo tipo de tráficos. Pero lo importante para él es acabar con los toros.

Hemos explicado entonces a todos los grupos políticos que lo que Caron, LFI y los Verdes buscan no es solamente prohibir los toros, sino fracturar la sociedad a través de la abolición de la libertad y de la diversidad de las expresiones culturales, tales como la Convención de 2005 de la UNESCO las define, convención que Francia (y también España) rubricó, integrándola de hecho en su bloque de convencionalidad, conjunto de textos y tratados internacionales que tienen una fuerza superior a la de cualquier ley.

Este argumento de fondo y de peso debe convencer a todos los diputados respetuosos del estado de derecho de votar en contra de la proposición de ley abolicionista, aunque no les gusten los toros y aún si piensan que éstos deberían ser prohibidos. Afortunadamente, el diputado Caron tiene una imagen execrable por su radicalismo y LFI no goza de muchos apoyos en el hemiciclo por su manera de convertir cada sesión en caos. Ofrecerles una victoria política apoyando a su proyecto de ley parece difícil.  Sin embargo, tratándose de un tema muy mediatizado, no podemos descartar que el día de noviembre en el que el proyecto de ley se debatirá en la Asamblea Nacional, muchos diputados no se harán presentes para no tener que posicionarse en el asunto de cara a sus electores que, según las encuestas de los animalistas, están en un 80% a favor de la prohibición. Con lo cual no descartamos la posibilidad de que la ley sea aprobada en primera lectura por una quinta parte de los 577 diputados dentro de un hemiciclo casi vacío como ocurrió en otros asuntos.

Nuestro gran reto, a día de hoy, consiste entonces en convencer a un número suficiente de diputados para que estén presentes en dicha sesión y voten en contra de la proposición. Tenemos afortunadamente apoyos dentro de todos los grupos y con su ayuda vamos a organizar reuniones de información con cada uno de ellos a partir del debut de la sesión parlamentaria a principios de octubre. Todos deben entender que este debate va mucho más allá del tema taurino: los toros, por su simbolismo, son un cerrojo ético que protege numerosas actividades de los ataques animalistas. Si fueran prohibidos, muchos sectores caerían después.

Varios meses muy tensos nos esperan, tanto en la Asamblea Nacional como en el Senado, donde, afortunadamente, pensamos que esta ley no será aprobada.

Sin embargo la Asamblea Nacional tiene la última palabra y puede aprobar sola la prohibición.

Lo cual no significaría necesariamente acabar con los toros, puesto que, si la proposición se adoptara, pediríamos inmediatamente el control de constitucionalidad del texto votado. Conforme a la jerarquía de las normas de derecho que antepone las convenciones internacionales sobre las leyes, existen muchas probabilidades de que la ley aprobada sería declarada inconstitucional de cara, entre otros textos, a la Convención de 2005 de la UNESCO, con lo cual no sería promulgada.

Pero antes de depender del fallo del Consejo Constitucional, que nunca se sabe al 100% lo que puede opinar, optamos por animar a los diputados a que derroten una proposición de ley promovida por el odio a lo que somos, más que por defender a los toros. Así lo dijo bien claro el diputado Caron sin temor a que se le tachara de xenófoba : no se trata de salvar a menos de mil toros lidiados cada año en Francia, sino de imponer una nueva moral a los seres « immorales » y « arcaicos » que somos a su parecer. Lo que este « señor » quiere en definitiva es lo mismo que China con Taiwan : reeducarnos para inculcarnos su moral. En este caso se trata de la ideología antiespecista que pretende abolir la dictadura que la especie humana ejerce sobre las demás. Si lo consiguiera, se acabaría en Francia con la libertad cultural, algo que parece impensable en el país de los Derechos Humanos. Lo cual anima a los alcaldes de las Ciudades taurinas y sus ciudadanos (78% consideran los toros como su patrimonio cultural), a defender juntos este derecho fundamental, más allá de nuestra afición.

Gracias a la UVTF, los toros disponen en Francia de un organismo de defensa institucional que goza de competencias administrativas compartidas con el Estado en materia cultural. Tenemos además el apoyado en este asunto de las tres grandes regiones consideradas como de tradición taurina, Nouvelle Aquitaine, Occitanie y Sud Provence Côte d’Azur. Gracias a este bloque político transversal – casi todas las sensibilidades políticas del arco parlamentario están representadas en la UVTF, menos los Verdes y LFI – la Francia taurina se dispone a dar una batalla transcendental para el futuro de la Fiesta, quedando claro que una prohibición afectaría a los otros países, tal como la prohibición en Cataluña, la del Torneo de la Vega en Tordesillas, la de la lidia integral en Quito, el cerco a la Santamaría de Bogotá, las trabas administrativas en Lima, San Sebastián y muchas ciudades de España, y más recientemente la suspensión provisional de la actividad taurina en la plaza México, le dieron alas a los anti taurinos en Francia.

Conscientes de esta responsabilidad, la UVTF, el ONCT y la afición francesa cargarán la suerte sin dar ni un solo paso atrás.

André Viard